jueves, 29 de diciembre de 2011

Un viaje a Suecia

Fuimos a Suecia y volviste empachada de amor. Fue mi primer viaje, y como lo hiciste ver vos al principio no sonó mal, pero yo soy sadomasoquista y nunca me rindo.

Creanme que es mejor que las flores pinchen y te dejen llorando, a que huelan bien pero esten en un jardin ajeno, sabiendo que nunca vas a poder sentirlas.

Porque Suecia? Porque tiene linda musica, pero como todo pais del norte europeo: es suicida.

Abrazados en la esquina, yo salté. Pero la verdad es que yo venia gesticulando un salto, no se si fui muy poco sutil, pero yo trate de prevenirlo. Salté. Pero no me atrapaste. Justificaste con que habia otra persona con la cual estabas atrapando. No fue una caida dura, es mas, hasta la disfruté.

Despues vino el segundo salto. Abrazados, tapados y mimandonos, empeze a hacer una bajada besando [a lo Homero y Morticia], y cuando llegué al zaguan de tu amor simplemente cerraste la puerta principal. Golpeé las puertas, y me quede en frente de ellas, intimidandolas talvez. Rozamos apenas, pero no significo nada. Y este salto si dejo lastimaduras.

Quedaste lisiada. Vos decias "esta todo bien" pero no lo estaba, estabamos en una condicion de perfectos extraños, lo que nos incomodo a ambos, y ambos nos dimos cuenta de este problema.

Buscaste el pasaporte mas rapido a casa, haciendo parecer que querias seguir ahi, y te fuiste, y te entiendo.

No se como va a ser cuando nos re-encontremos. Tal vez tus heridas hayan sanado y sigas con ese encantador sentir que me haces vivir, y tu luz me siga iluminando, por mas de que yo haya intentado sentirte mas fuerte de lo que vos querias.


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